El Malecón de Samaná, uno de los espacios públicos y turísticos más representativos de la provincia, continúa mostrando un deterioro progresivo y alarmante, situación que ha generado indignación y preocupación entre residentes, comerciantes y visitantes. La problemática se atribuye principalmente al mal uso del área y a la falta de conciencia de algunos visitantes, quienes de manera irresponsable circulan con vehículos sobre jardineras, destruyen zafacones y provocan daños visibles a la infraestructura del lugar.

Este emblemático espacio, concebido para el esparcimiento familiar, el turismo y la convivencia comunitaria, se ha visto afectado por prácticas que no solo degradan su imagen, sino que también atentan contra la seguridad de los peatones y el orden urbano. Vecinos denuncian que en distintas ocasiones vehículos ingresan a zonas peatonales sin ningún tipo de control, poniendo en riesgo a niños, adultos mayores y turistas.
Un daño que va más allá de lo estético
El deterioro del malecón no se limita únicamente al aspecto visual. La destrucción de jardineras afecta el ornato y el medio ambiente, mientras que el daño a los zafacones contribuye a la acumulación de basura, malos olores y focos de contaminación. Esta situación contradice los esfuerzos por posicionar a Samaná como un destino turístico sostenible y respetuoso del entorno.
Comerciantes del área han manifestado que el descuido del malecón impacta directamente en sus negocios, ya que muchos visitantes expresan inconformidad al encontrar un espacio deteriorado y desorganizado. Asimismo, ciudadanos señalan que la falta de vigilancia genera una sensación de abandono por parte de las autoridades.
Falta de intervención efectiva
A pesar de las reiteradas denuncias, comunitarios aseguran que no se ha logrado una respuesta contundente y sostenida por parte de las instituciones responsables. La ausencia de agentes de seguridad de manera permanente ha permitido que estas prácticas continúen sin consecuencias para los infractores.
La situación ha llevado a diversos sectores a cuestionar la falta de aplicación de normativas y sanciones, considerando que el Malecón de Samaná es un bien público que debe ser protegido y preservado.
Llamado urgente a las autoridades competentes
Ante el agravamiento del problema, ciudadanos y organizaciones comunitarias hacen un llamado urgente a la Alcaldía de Samaná, la Policía Nacional, el Ministerio de Turismo, la Gobernación Provincial, la Policía Turística (CESTUR) y demás organismos con competencia en el área, para que asuman acciones inmediatas y coordinadas.
Entre las medidas solicitadas se destacan:
- La instalación de vigilancia permanente que impida el acceso de vehículos a zonas no autorizadas.
- La reparación y protección de las jardineras y zafacones dañados.
- La aplicación de sanciones ejemplares contra quienes destruyan o hagan mal uso de los espacios públicos.
- El desarrollo de campañas de concienciación ciudadana dirigidas tanto a residentes como a visitantes, promoviendo el respeto y cuidado del malecón.
Exigen preservar un patrimonio de todos
La comunidad samanense insiste en que el malecón no solo es una obra de infraestructura, sino un patrimonio colectivo que representa la identidad y el potencial turístico de la provincia. Por ello, consideran urgente que se tomen medidas antes de que el daño alcance un punto irreversible.

“Queremos un malecón limpio, seguro y digno para nuestras familias y para quienes nos visitan”, expresaron ciudadanos consultados, quienes reiteraron que la preservación de este espacio requiere tanto del compromiso de las autoridades como de la responsabilidad de la ciudadanía.
La advertencia es clara: si no se actúa a tiempo, el deterioro del Malecón de Samaná podría convertirse en un problema mayor, afectando el desarrollo turístico, la convivencia social y la imagen de una de las provincias más visitadas del país.